El taumátropo es un juguete óptico que se emplea para producir sensación de movimiento en las imágenes. El rápido giro crea en quien juega, la ilusión óptica de que ambas imágenes están juntas.

Se cree que el taumátropo fue inventado por el inglés John Ayrton en el siglo XIX, con la intención de demostrar, a sus colegas del Real Colegio de Físicos, el principio de la Persistencia Retiniana.

Este principio fue descubierto por el científico belga Joseph Plateau, y demuestra como una imagen permanece en la retina humana una décima de segundo antes de desaparecer completamente. Esto permite que veamos la realidad como una secuencia de imágenes ininterrumpida y que podamos calcular fácilmente la velocidad y dirección de un objeto que se desplaza; si no existiese, veríamos pasar la realidad como una rápida sucesión de imágenes independientes y estáticas.

El principio del cine

¿Sabías que el cine surgió a partir del mismo principio que el taumátropo?

¿Te gustaría jugar con un taumátropo?

¡Mira este video!

Materiales

  • Un círculo de cartón de 12 cm de diámetro.

  • Colores, crayolas o plumones.

  • 1 Palito de madera de 15 cm.

  • Pegamento.

  • Plantilla de taumátropo impresa (puedes usar hojas recicladas).

Descarga aquí la plantilla del Taumátropo

Pasos

  1. Recorta por el contorno las imágenes impresas, de tal  manera que queden perfectamente del tamaño del círculo de cartón.
  2. Ilumina las imágenes y pégalas en el cartón de tal manera que quede una de cada lado del círculo, cuidando que las marcas que tienen las imágenes queden alineadas o a la misma altura.
  3. Inserta al círculo de cartón un palito de madera.
  4. ¡Listo! Ahora gírarlo y observa lo que sucede.

¿Qué sucede?

Plateau descubrió que nuestro ojo ve con una cadencia de 10 imágenes por segundo, esas imágenes no las vemos de manera independiente gracias a la persistencia visual. Es así que las imágenes se superponen en la retina y el cerebro las “enlaza” como una sola imagen visual, móvil y continua. Los hermanos Lumière, en Francia, aprovecharon este efecto para desarrollar el cine y provocar ese “enlace”, proyectando 24 imágenes por segundo y generar así  en el cerebro la ilusión de movimiento.

Gracias a la capacidad de retención de nuestros ojos (persistencia), nos es posible ver una serie de fases de movimiento interrumpido como si fuese un movimiento continuado, siempre que estén presentadas en el justo orden y con el intervalo de tiempo preciso. En este principio se basa la cinematografía.

Este fenómeno ya se conocía en la antigüedad, pero entonces no se contaba con las posibilidades que ahora poseemos para realizar películas. A pesar de ello, muchos inventores, aun careciendo de medios técnicos, se esforzaron en representar imágenes en movimiento. Fue forzoso empezar con imágenes dibujadas, como las que usamos en nuestro taumátropo.